| Profil von María JoséEl viaje a nunca jamásBlogListen | Hilfe |
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02 Juli "La mirada que le devolvió el espejo...""La mirada que le devolvió el espejo no era la suya."
Su mirada de los últimos años era una mirada triste.
Triste como cuando amanece un día de invierno de esos nublados, con luces y sombras cruzando un cielo que lucha por abrirse camino entre brumas color hojalata.
Triste como un cachorro abandonado en el arcén de una carretera una calurosa mañana de verano. Esas mañanas en que las carreteras secundarias se convierten en las protagonistas de un éxodo frenético de vehículos en busca de lugares lejanos apenas a unos kilómetros de su origen. Lugares donde la presencia de ese cachorro es imposible o, siendo posible, no es apetecible.
Triste como un piso abandonado después de haber servido de hogar durante tantos años a alguien. Cuando empieza a acumularse el polvo en los pocos enseres que han quedado dispuestos arbitrariamente sobre suelos y paredes, sin viso de que nadie venga a rescatarlos de allí.
Esa había sido su mirada hasta que una mañana él apareció en su vida. Llegó haciendo toc-toc en su corazón y allí se acomodó en un rinconcito. A partir de ese momento su rinconcito para siempre.
Su mirada ahora era distinta. La tristeza había huído al país de nunca jamás y ella lucharía con su espada de madera -la que oski le había tendido un tiempo atrás saliendo de un sueño pirata-, para lograr que la felicidad fuese el único reflejo de su mirada en el espejo.
Ahora su mirada era una mirada feliz.
Feliz como cuando amanece un día de verano de esos que se adivinan calurosos, con luz a rabiar entrando por las rendijas de la entornada ventana provocando que te despereces con una sonrisa en los labios.
Feliz como un cachorro recién salido del centro de acogida, cuando la niña lo abraza y lo acaricia , dejándose lamer la cara e imaginando el fantástico verano que tienen por delante. El primer verano de toda una vida juntos.
Feliz como un piso recién estrenado. Con ese olor a pintura que impregna todas las paredes de la casa y esas cajas amontonadas esperando impacientes que alguien coloque en su sitio, poco a poco, sin prisas, sabiendo siempre elegir su lugar adecuado.
La mirada de él apareció reflejada en el espejo tras ella, formando un todo que hasta ese momento había estado incompleto.
-¿Qué haces?
-Mirarme.
-¿Y qué ves?
-A tí.
20 Juni "La habitación del deseo....." La habitación del deseo era pequeña y oscura. Sobre sus paredes se adivinaban momentos vividos, apasionados para unos, trágicos para otras. Se podían llegar a escuchar gemidos furiosos y violentos, encendidos... pero si prestabas atención, sólo un poquito de atención, había subyacentes muchos lamentos, muchos lloros acallados, muchos susurros pidiendo salir de allí.
Irina era una niña feliz, corría al salir de la escuela a abrazarse a su madre que la esperaba en casa. Juntas paseaban hasta la fábrica donde su padre trabajaba de operario, y allí, en un pequeño parque pasaban la tarde hasta que el pito de salida anunciaba que su padre había terminado su jornada un día más. Era una fábrica del Estado. Montaban fusiles de asalto que vendían a pobres países en guerra, aunque Irina no era consciente de todo eso.
Aquella tarde no era una tarde más. Ningún trabajador salía por la puerta donde tenía fijados sus ojos. Miró a su madre extrañada y ésta no le supo mirar.
Cuando por fín empezaron a aparecer los hombres con sus monos de trabajo en la mano, supieron que algo iba mal.
La fábrica cerraba. Despido general. Ni una explicación de más ni una explicación de menos. Ellos no eran nadie y no tenían derecho a nada.
Esa noche vió llorar a su padre por primera vez. Sus ojos grises se habían vuelto negros porque reflejaban la amargura y el tormento que almacenaba dentro, miraba a su hija desconsolado, la besaba, la abrazaba.... que sería ahora de ella.
Cuando Irina entró por primera vez a esa habitación los calcetines aún le resbalaban por sus pantorrillas. Pero el tiempo fue pasando y los ingenuos calcetines dejaron paso a unas finas y delicadas medias y terminaron convirtiéndose en un sexy y provocador liguero.
Nunca fue dueña de nada. Ni de los míseros calcetines. Había entrado pagando una deuda de su padre . No sabía ni de cuanto ni a quien.
Entrar había sido fácil, lo difícil y aveces imposible era conseguir salir.
13 Juni "El gatito correteó juguetón entre sus piernas"El gatito correteó juguetón entre sus piernas. Ella miraba a través del ventanal, como todas las tardes, pero ésta era diferente. "Venga Charlie, ahora no, después jugaremos". El la miraba con sus ojitos pequeños e inquietos, tan llenos de vida que escapaba por ellos, pero sabía que no era un buen momento.
Ella se alejó por el pasillo con la cabeza agachada, le pesaban las piernas, pero era mayor el peso que empezaba a sentir en el corazón.
La radio seguía con su letanía del boletín de noticias, pero la que le había hecho estar pendiente de ella hacía unas horas que había sido emitida: "naufragio de un pesquero a 30 millas de la costa. No hay más datos en este momento".
Había sido frente a ella, frente a su costa, pero no sabía nada más.
Volvió por el pasillo con la foto de él en la mano y se apoyó nuevamente sobre el ventanal.
Recordaba sus manos, su sonrisa, sus ojos tremendamente azules -con esos ojos sólo podía haber sido marinero-, su torso moreno y desnudo reparando las redes sentado en la puerta.
Recordaba el día que lo conoció, él no le hizo mucho caso, más bien ninguno, recordaba que se sintió infinitamente invisible, pero se prometió que aquello cambiaría. Empezó a pasar por su puerta todas las tardes a esa misma hora, la hora en que él reparaba las redes de su embarcación. Sin ningún pudor empezó a sentarse enfrente, simplemente lo miraba y dejaba pasar el tiempo, hasta que una tarde después de un rato, se levantó y le habló.
-"Yo podría ayudarte si tú quisieras"
-"¿Sabrías hacerlo?- preguntó él sorprendido.
-"Debería - contestó ella - si no he estado perdiendo muchas tardes sentada frente a tí.
A él le hizo gracia la contestación y la invitó a sentarse junto a él. Empezaron juntos a terminar el trabajo. Él la miraba con ternura, apenas era una niña, y se sintió de repente un viejo junto a ella, de pronto los años ha habían caído sin darse cuenta pero al mismo tiempo sintió algo que nunca antes había sentido.
Aquella tarde fue la primera del resto de sus vidas, nunca habían vuelto a separarse.
Pero hoy ella notaba en su corazón una sensación rara, una angustia que crecía a cada minuto.
No dejaba de mirar al horizonte, a ese mar que tanto le había dado, y se negaba a pensar que pudiera arrebatarle algo y mucho menos lo que más quería.
Estaba tan absorta en sus pensamientos, en sus recuerdos, en sus miedos, que no vío cómo Charlie corrió a lo largo del pasillo.
Notó un beso dulce en su nuca y en ese momento una lágrima rodó por su mejilla. 03 Mai "El título de aquel libro...." CUENTACUENTOS..... A partir de la frase: " El título de aquel libro llamó poderosamene mi atención"
El título de aquel libro llamó poderosamente mi atención pero más poderosa fue la fuerza que me hizo arrebatárselo de las manos.
-Disculpa, podías haber sido más amable pidiéndomelo y yo más feliz cediéndotelo.- sus ojos se clavaron en mí.
Me sonrojé, qué estupidez había hecho, yo no era así.
Miré sus ojos y apenas acerté a disculparme. Extendí los brazos con el libro en las manos para que volviese a cogerlo pero no lo quiso. Se rió de mí.
Agaché la cabeza dándome la vuelta intentando ocultar toda la verguenza que reflejaba mi rostro
y noté cómo me tocaba el hombro.
-¿Te apetece tomar un café mientras hablamos del libro?.- su mirada trasparente me cautivó.
-Me encantaría.- respondí.
Pasé por caja para abonar el importe del libro y me aferré fuertemente a la bolsa cuyo contenido me había puesto en aquella situación.
Salimos a la calle, ya era noche cerrada y la lluvia me obligó a abrochar la chaqueta que llevaba puesta. Nunca llevaba paraguas, por eso pillaba los resfriados al vuelo. Me parecío oir la voz de mi madre antes de salir de casa:" va a llover", pero en eso momento no podía perder el tiempo en buscar el dichoso paraguas, ahora me arrepiento de no haberlo hecho.
Corrimos hasta el bar de la esquina y allí nos sentamos en una pequeña mesa apartada de la barra. Un camarero enfadado, con cara de pocos amigos, nos tomó nota.
-Un café solo para mí.-pidió él.
-Que sean dos.- contesté yo.
Mientras el camarero se alejaba de la mesa él clavó sus ojos en mí.
-Me llamo Ismael .- susurró.
A mí me hizo gracia y a su vez susurré: -Encantada Ismael, yo soy María.
Me contó historias de sus viajes por el mundo, era relaciones públicas de una importante empresa de cosméticos. Todos los meses se embarcaba en un viaje con destino distinto: China, Japón, Argentina, ... Tenía infinidad de anécdotas por contar y yo era un público muy agradecido.
Intercalaba sus historias haciéndome preguntas sobre mí.
Yo no había viajado tanto como él, intentaba aparentar que sí dándole muchos detalles de todos los sitios que había recorrido pero ni por asomo me acercaba a él, era todavía una becaria en una editorial pequeña y ni mi trabajo lo requería ni mi sueldo me permitía viajar todo lo que hubiese deseado.
Pasamos toda la tarde sentados en aquella pequeña mesa, entre historias, confidencias personales, risas,..... y llegó la hora de la despedida.
Salimos a la fría noche satisfechos de la tarde vivida y nos miramos a los ojos.
-El mes que viene volveré a esa tienda y cogeré un libro entre mis manos.- dijo sonriendo.
-El mes que viene volveré a esa tienda a arrebatártelo de ellas.- dije sonriendo.
Nos separamos, cogimos direcciones distintas y desaparecimos en la noche, pero algo tenía claro, "otro libro nos volvería a unir". 24 April Como todo lo importante, ocurriste de repente."Como todo lo importante, ocurriste de repente".
Nos esforzamos tanto en conseguir cosas que no nos hacen realmente felices que cuando lo verdaderamente importante se cruza en nuestro camino no lo vemos llegar.
Eso ocurrió contigo. Llegaste de puntillas, apenas sin hacer ruido, simplemente me hiciste sonreir y ahí te quedaste.
Ya había pasado mi invierno, se había descongelado mi corazón, mi alma volvía a abrirse y mis manos volvían a sentir después del frío acumulado en ellas.
Volvía a reir por las calles, a mezclarme con la gente que me hablaba, con esa gente que se dirigía a mí sin saber de mí, sin esperar nada de mí...
Ya no era la sombra de mí misma, ya no me escondía de las luces, quería formar parte de ellas.
Dejé de vagar sin rumbo por las aceras de esta triste ciudad, de esta oprimente ciudad que me había axfisiado durante tanto tiempo, pero que ahora descubría que no era ella el motivo de mis males, era yo misma.
Retomé la costumbre de hablar.
Había estado tanto tiempo en silencio que me daba miedo no saber expresar lo que volvía a sentir.
Él me tendió su mano, agarró la mía muy fuerte y me dió miedo equivocarme. Entonces escapé de nuevo. Mi débil corazón no soportaría otro fracaso.
Pero en ese momento comprendí que no podía estar huyendo siempre. Necesitaba tenerlo a mi lado, tal vez fuese él la parte que me faltaba a mí. Y regresé.
Allí estaba esperándome. Él no había huído. Creía en mí.
Y después de tanto tiempo sola volví a compartir mis ilusiones, a compartir los amaneceres y los atardeceres, los buenos y los malos momentos... él recogió las lágrimas que aveces brotaban de mis ojos y besó mis labios parando el temblor que se apoderaba de ellos cuando dudaba.
Me das la paz que busqué en otros sitios. Me calmas el ansia que me invade por las noches y cuando miro tus ojos me veo reflejada en ellos .
La certeza sobre algo pocas veces la tenemos pero mientras utilice tu pecho para poder respirar seguiré amándote y dándote mi vida.
Esa vida que ya no es mía. Pertenece a los dos.
10 Oktober Era de noche, y sin embargo llovía..."Era de noche, y sin embargo llovía".
Los gatos empezaban a hacerse dueños de las oscuras calles mientras la gente corría a guarecerse bajo los soportales de la plaza.
Ella caminaba lentamente, no le importaba mojarse, le gustaba sentir la lluvia deslizarse por su cara, por sus brazos, notar como resbalaba por sus manos.
Era una lluvia intensa pero no le molestaba.
Las personas con las que se cruzaba la miraban extrañada.
-"¡Pobre niña!.
-"¡Qué triste parece".
¡¡Quiénes eran ellos para juzgarla!!
¡¡Quiénes eran ellos para robarle ese momento!!
Él le había abierto su alma. Se había entregado a ella como nunca nadie lo había hecho y era la mujer más feliz del mundo.
¡¡Qué sabían ellos!!
Era de noche, y sin embargo llovía, pero en su corazón el sol brillaba con más fuerza que nunca. 02 Oktober Hacía frío aquella mañana..."Hacía frío aquella mañana cuando consiguió abrir sus ojos".
Se había pasado toda la noche dándole vueltas a su cabecita loca.
¿Qué le estaba pasando? A ella, que siempre había tenído todo tan claro, que nunca había dudado sobre lo que debía hacer y no hacer, que era la primera en dar consejos cuando alguien le pedía su opinión.
Se levantó, se metió en la ducha y dejó que el agua caliente resbalara por su cara. Necesitaba tanto sentir ahora esa sensación de calor. No es que hiciera frío en la habitación, tenía frío en el corazón.
Se secó con tranquilidad, despacio, pensando en lo que iba a hacer..... pero era la primera vez que no sabía que era lo que tenía que hacer.
Salió a la calle, sus pasos la llevaban donde siempre, era el camino de todas las decisiones importantes, era la bajada a la playa, esa playa que tanto la había visto reir y tanto también la había visto llorar.
Eso no era malo, la vida estaba llena de momentos dulces y momentos amargos. Se trataba de intentar que siempre hubiese una correspondencia entre bueno y malo. No existe la felicidad absoluta ni la desgracia absoluta. Tenemos que aprender de lo malo que nos ocurre para intentar que lo bueno sea cada vez mejor. Ella lo tenía claro y por eso era feliz en su vida.
Pero ahora dudaba. No sabía dónde estaba la felicidad.
La confianza se había alejado de ella y temía dar un paso en falso. Aferrarse a la novedad o volver al pasado ese era el pensamiento que la había atormentado toda la noche.
Teo era su gran amor. Su alma gemela. Con él había compartido tanto.
Bueno y malo, pero siempre habían estado juntos haciendo frente a todo y a todos.
Iñigo era la tabla salvadora de su época mala. La había escuchado, la había entendido, la había abrazado cuando tanto lo necesitaba. La había querido.
Muchas veces se esforzaba en convencerse de que debía seguir con Teo. Si siempre había conseguido solucionarlo todo porqué ahora no le iban a lograr. Pero tampoco quería que su vida fuese siempre así, un tira y afloja de problemas-soluciones, una montaña rusa de alegrías y penas. Era demasiado desgaste emocional.
Iñigo la amaba pero no la conocía del todo. A veces pensaba que tampoco se esforzaba demasiado en hacerlo.
Vivía su relación al día, hoy cuenta para los dos, pero tal vez mañana pasase algo.... una frase, un gesto,... algo que le hiciese sospechar de su lealtad y entonces desaparecía. Se esforzaba demasiado en luchar por sus cosas pero no se preocupaba demasiado de lo que ella sentía. Pero ella lo quería así.
Se sentó en la arena fría. El sol apenas despuntaba en el horizonte pero se vislumbraba un gran día.
Si Teo la quería e Iñigo la amaba por qué renunciar a uno de los dos.
Por qué no quedarse con lo mejor de cada uno.
No pretendía engañar a ninguno de los dos. Sabía perfectamente que se engañaba a ella misma. Eso no podía durar demasiado, pero a pesar de todo eligió esa opción.
Sabía que de una forma u otra iba a sufrir así que decidió disfrutar mientras durara.
Se despojó de su camiseta y su pantalón corto. Clavó las chanclas en la arena y se dió el primer baño del verano.
Tenía un gran verano por delante.
21 September ¿Recuerdas cuando mirábamos las estrellas? "¿Recuerdas cuando mirábamos las estrellas?"
Las noches se nos hacían eternas, hacíamos que la luna esperase hasta ver salir el sol, no se llevaban demasiado bien pero ese era nuestro deseo y ambos nos lo ofrecían.
Los ojos nos brillaban, sobre todo los tuyos, no sabíamos si de emoción, de alegría, de impotencia, de rabia......
Deseábamos tantas cosas en esos momentos, era nuestra única vía de escape.
La arena estaba fría, nuestros cuerpos temblaban y la espalda llegaba a dolernos por aguantar tanto tiempo en aquella posición, pero no importaba, sacábamos nuestra lista de deseos y nos alternábamos uno al otro proclamando en voz alta nuestras mayores aspiraciones.
-"Quiero ser mayor"- ese siempre era tu deseo principal, el primero.
-"Quiero que me hagan caso"- ese era siempre mi primer deseo.
Nuestra lista era interminable:
-"Quiero ser rico"
-"Quiero ganar mucho dinero"
-"Quiero tener un gran coche"
-"Quiero estar siempre de viaje"
-"No quiero que me manden"
-"No quiero que me obliguen a hacer cosas que no quiero hacer"
-"Quiero ser siempre feliz"
Todos estos deseos siempre llevaban delante la coletilla: "Cuando sea mayor..."
Aquellos años pasaron y seguimos rumbos distintos. Nuestras vidas se separaron y nos enfrentamos con madurez a las pruebas que la vida nos fue poniendo por delante.
Crecimos, estudiamos, viajamos, ganamos dinero, nos convertimos en los dueños de nuestras propias vidas,.....
De vez en cuando nos juntábamos y recordábamos todas aquellas madrugadas tumbados en la playa, esa playa que nos veía todas las noches cogernos de la mano, darnos un tierno beso, tumbarnos en la arena y empezar a desear.
Esa playa que fue parte principal de nuestro escenario.
Esa playa que fue testigo mudo de nuestras noches de deseos lanzados a las estrellas.
Los años pasaron y se cumplieron casi todos.
Pero una noche de recuerdos nos miramos a los ojos y nos dimos cuenta de que nos había faltado por conseguir lo más importante de nuestras listas.
Nos faltaba la felicidad, esa felicidad que después de tantos años seguíamos empeñados en buscar y que sin darnos cuenta la habíamos tenido siempre junto a nosotros.
La felicidad era estar el uno junto al otro.
Soñando, deseando, riendo y llorando.... pero siempre el uno junto al otro.
15 September ...SENSACIONES...Desde la ventana de mi oficina veo el cielo.
Hoy está rojizo, ha llovido mientras llegaba a trabajar y el viento sopla frío.
Los últimos días de verano nos recuerdan que le persigue el otoño, rápido y sin darle tregua.
Hoy me he despertado a tu lado y no ha sido como otras veces, no teníamos prisa por levantarnos a pesar de que yo tenía que venir a trabajar.
Me has besado dulce, me has preparado el desayuno, me has visto ducharme y arreglarme, ahí quieto, sentado en el borde de la cama, sonriendo.
Anoche te presentaste tarde, ya ni te esperaba y me dijiste que querías quedarte conmigo, que te sentías solo y me echabas de menos.
Te abracé, te besé y nos dormimos.
Hoy me he despertado a tu lado y no ha sido como otras veces. 25 August Y a pesar de todo sigues sin creermeY A PESAR DE TODO SIGUES SIN CREERME.... no me lo has dicho pero lo leo en tus ojos, lo siento en tus manos y me lo gritan tus besos.
Siempre me has reprochado que no te contaba las cosas, que me encerraba en mí misma, que veía mi mundo desvanecerse y no hacía nada por cambiarlo.
Una vez lo intenté, aparté de mi vida todo aquello que me hacía daño, todo aquello que me axfisiaba y amenazaba con destruirme por dentro.
Me lié la manta a la cabeza, dejé de pensar en lo que querían los demás, dejé de hacer lo que esperaban de mí, dejé de vivir la vida que me habían construído a medida.... y escapé.
Corrí, corrí mucho y sin pensar.
Miento, sí que pensaba, pero sólo pensaba en escapar, en alejarme lo más posible de todo y de todos.
No me sirvió de mucho; más bien no me sirvió de nada. Lo único que conseguí fue cansarme.
Escapar no era la solución, era sólo un paso más en falso.
Tenía que enfrentarme cara a cara con mis miedos, esa era la verdadera solución.
Lo hice.
Pensé que no tendría fuerzas, había malgastado tantas en cosas absurdas....
Y apareciste tú.
Me colgué de tu cuello para no hundirme.
Me aferré a tus brazos para no caer.
Salí del pozo y conseguí volver a flote.
Y ahora.... ahora sigues con los reproches.
Ahora eres tú el que pretende que vuelva a caer.
No estoy dispuesta a ello.
Fuí almacenando todas mis fuerzas en un saquito pues sabía que me volverían a hacer falta.
Te dejo.
Desaparecerás de mi vida.
Sólo me faltaba un empujón y él me lo ha dado.
No me ha pedido nada a cambio, sólo quiere que yo fuese feliz.
No me ha ofrecido nada a cambio, sólo su amistad.
Entonces he comprendido el verdadero sentido de la amistad.
Es ofrecer sin pedir.
Es estar sin esperar.
Es escuchar sin juzgar.
Ya he recogido mis cosas. He empaquetado los recuerdos,.... "y a pesar de todo sigues sin creerme".
Se lo dedico a la persona que estuvo a mi lado cuando las fuerzas intentaban abandonarme. Él supo hacerme ver que la vida continuaba y yo era lo más importante de ella. Que no pensase en los demás, que fuese un poco más egoísta y pensase más en mí.
Gracias por estar ahí en esos momentos. Va para tí. 01 Juni Hola chicos.....he vueltoAntes de nada quiero pedir disculpas por mi larga ausencia.
Han ocurrido cosas en mi vida, por suerte todas buenas, que me han tenido apartada de vosotros durante todo un largo periodo de tiempo.
Prometo volver por aquí mas a menudo, pero no estoy todavia en disposición de ofreceros todavia un relato semanal, espero que lo entendais.
Os he echado mucho de menos y tengo que ponerme al día de todo lo que habeis ido escribiendo en todo este tiempo, bufff, creo que va a ser largo y duro, jajajaja.
Besos para todos los que habeis seguido visitándome con la intención de encontrarme y tambien a todos los que me habeis dejado mensajes aquí y en mi correo.
Besos enormes a todos.
11 April MelancolíaParece que aún te escucho trasteando en el salón
siento tus manos acariciando mi espalda
pero sé que es imposible,
desapareciste una noche de invierno,
la lluvia y el viento azotaba las ramas del parque
y te perdiste por entre los coches.
Tu olor impregna las sábanas de nuestra cama
y me duermo todas las noches abrazada a tu almohada,
esa almohada con la que jugamos tantas noches a guerras,
como dos críos pequeños luchando por su territorio.
No renuncio a tu recuerdo, a tu olor, a tus gestos...
no renuncio a tu sonrisa ni a tus labios,
esos labios que recorrieron mi cuerpo en busca del fín.
Esos labios que se fundían con los míos convirtiéndonos en uno,
esos labios......
Te añoro pero no te busco,
igual que sé que tú me añoras a mí,
me lo dicen tus miradas, me lo dicen tus palabras,
fuimos el pasado y ahora tenemos un presente separados,
lo que el futuro nos depare ¿quién lo sabe?
Viviremos el hoy, sin esperar un mañana.
Un mañana que nos unirá o nos separará aún más.
Eso no importa. Yo te tengo y tú me tienes.
Estamos el uno para el otro.
Estemos donde estemos, nos tendremos siempre. 10 April "ENTONCES LO COMPRENDÍ TODO"Entonces lo comprendí todo, aquellas palabras a medias, aquellos silencios forzados, y sobre todo aquella desaparición inesperada.
Había aparecido en mi vida como las cosas más sencillas a las que les damos mejor importancia, de forma casual y silenciosa.
Era una mañana calurosa, apenas empezaba la primavera y ya pesaba encima la ropa del invierno. Llegué a la biblioteca y tiré la chaqueta y el jersey sobre una silla, qué bien, habían encendido el aire acondicionado y se agradecía la sensación de frescor que no había en la calle.
Como no tenía clase hasta las once aproveché para conectarme a internet; a esa hora temprana de la mañana todavía se podía elegir ordenador en la sala y me dedicí por uno muy próximo a las ventanas, me gustaba ver a la gente paseando por el campus o simplemente tumbada en el césped.
No coincidí con ninguno de mis amigos el el chat, así que mientras esperaba buscaba información para un trabajo que estaba haciendo.
De pronto se me abrió un privado y alguien me saludó.
- "HOLA"
No reconocí el nick pero contesté por cortesía.
- "HOLA"
Iniciamos una conversación trivial, como la mayoría que se inician en los chats, pero después de un rato me dí cuenta de que era una persona interesante.
Las preguntas se fueron haciendo y acabamos por darnos cuenta de que estábamos en la misma sala, a pesar de ello, ninguno de los dos quisimos que aquello pasara de allí.
No volvimos a coincidir en varias semanas, hasta una tarde lluviosa de abril. Me habían suspendido una clase y me pasé por la biblioteca a recoger unos libros que tenía reservados.
Aproveché la ocasión y me conecté.
Allí estaba él, después de ese tiempo. Nos contamos cómo nos habían ido las cosas, nos preguntamos otras que habíamos dejado olvidadas la primera vez, y comenzamos en ese momento una relación de complicidad-amistad que se prolongó durante el resto del curso.
Yo conocía casi todo de su vida, sus ilusiones, sus proyectos... y él conocía casi todo de la mía, mis sueños, mis deseos...
Nos apoyábamos cuando estábamos decaídos y nos animábamos a seguir adelante cuando las cosas no nos iban bien.
Cuando las cosas nos iban bien, era fantástico tener a alguién con quién compartir las alegrías, alguien que no esperaba nada de tí y siempre estaba cuando lo necesitabas.
Nos habíamos convertido uno en la sombra del otro. No hacía falta que nos viésemos ni estuviésemos fisicamente juntos, nuestras mentes eran una y nos compenetrábamos como las dos partes de un todo.
Una tarde de verano desapareció. Salió de mi vida como había entrado, silenciosa e inesperadamente.
Durante un tiempo pensé en él, qué curioso, había compartido mi vida con una persona que no conocía y con la que probablemente me había cruzado miles de veces.
Los años borraron su recuerdo hasta que una noche lo necesité.
En mi vida habían pasado muchas cosas, algunas de las que había soñado y compartido con él se habían cumplido, pero otras.....,otras no habían salido como yo esperaba.u
Acababa de separarme , me había mudado de ciudad y necesitaba hablar con él.
Me conecté al lugar donde tanto habíamos compartido y esperé.
De pronto un privado se me abrió.
- "Hola chiquilla, cómo estas?"
Los ojos se me inundaron de lágrimas. No acertaba a decirle lo feliz que me hacía encontrarle de nuevo. Nos pusimos al día de nuestras nuevas vidas, y me dí cuenta de que el paso de los años no había deteriorado nuestra amistad, más aún , parecía reforzada incluso.
Después de horas de conversación me sentí con fuerzas para preguntarle lo que tantas veces había deseado desde que desapareció.
-"¿Por qué lo hiciste"
La pantalla quedó en silencio, no había rastro de él, ¿lo habría vuelto a hacer? de pronto su frase apareció.
-"Porque empecé a enamorarme". 06 April Hoy puede ser un gran día.....Cuando te levantas por la mañana cantando la mítica canción de Serrat por supuesto que va a ser un gran día.
Por la noche cuando me meto en la cama, después de un largo día de trabajo, después de un largo día de escuchar noticias pesimistas de política, accidentes, malos tratos a seres indefensos, etc, etc,...solo pienso que todo eso debe cambiar.
Sólo tenemos una vida y nos la amargamos minuto a minuto.
Cuando no nos la amargan los demás.
Hay tantas cosas interesantes que hacer, tantas conversaciones apasionadas que mantener, que perdemos el tiempo en nimiedades que no nos satisfacen.
¿Por qué perdemos el tiempo en discutir por cosas que ni nos van ni nos vienen muchas veces?
Yo he tomado una determinación en mi vida. He decidido hacer sólo las cosas que quiera hacer, he decidido ir sólo a los sitios que quiera ir y con la gente que me apetezca hacerlo.
Podeis pensar que soy una egoísta, pero no es ese mi fin. Yo no voy a hacer todo lo que me propongo pasando por encima de nadie ni haciendo daño a nadie. No lo voy a hacer porque yo he sufrido alguna vez esa situación y no es agradable.
Sólo voy a intentar vivir de acuerdo con mis convicciones y mis necesidades.
Ahora estoy en un momento de meditación. El típico de donde vengo y adonde voy.
Aún no sé muy bien lo que tengo que hacer del todo con mi vida, pero sí tengo muy claro cosas que no quiero hacer.
Sólo tenemos una vida y hay que disfrutarla al máximo.
El otro día decía el maravilloso Jose Luis Sampedro en una entrevista que somos unos seres subdesarrollados, porque no sabemos explotar al máximo nuestras posibilidades como personas. Qué lucidez la de este escritor a su edad.
Vivimos aletargados, anclados en unas comodidades que únicamente hacen que subsistamos, sin esperar nada a cambio.
Tenemos muchas cosas dentro de nosotros para dar y hacer y estamos infravalorados por nosotros mismos.
Como dice el Gran Serrat,
"Hoy puede ser un gran día", plantéatelo así:
aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de tí.
Dale el día libre a la experiencia para comenzar
y recíbelo como si fuera fiesta de guardar.
No consientas que se esfume,
asómate y consume la vida a granel...
"Hoy puede ser un gran día", duro con él...
"Hoy puede ser un gran día", donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último que te toca vivir.
Saca de paseo a tus instintos, y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres, si puedes, derróchalos.
Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta de mediocridad...
"Hoy puede ser un gran día", date una oportunidad...
"Hoy puede ser un gran día", imposible de recuperar,
un ejemplo único, no lo dejes escapar.
Que todo cuanto te rodea lo han puesto para tí.
No lo mires desde la ventana, y siéntate al festín.
Pelea por lo que quieres
y no desesperes si algo no anda bien...
"Hoy puede ser un gran día" y mañana también...
Besos a todos los que pensaís que la vida hay que vivirla al 100%
03 April ESTA SEMANA NO HE ESCRITOPerdonarme chicos, esta semana me ha sido imposible ponerme con la frase, he estado super liada y encima el fin de semana me he quedado sin ordenador. Se ha puesto en huelga y creo que es una huelga definitiva. Intentaré reengancharme con vosotros con la frase de mañana.
Besos a todos. 27 März "Sólo me estaba pidiendo una respuesta...Cuentacuentos
"Sólo me estaba pidiendo una respuesta, y eso era lo que me aterraba."
¿Y si respondía lo que él no quería oir?
¿Y si no acertaba con las palabras justas?
Nunca había sido una persona decidida. Durante toda mi vida había dudado a cada paso que había dado. Siempre recurría a alguien para que me aconsejase, quizás para tomar una decisión que si después era equivocada, siempre tendría a alguien a quien culpar del error.
Mi vida había sido hasta conocerle a él una duda constante....y ahora, estando frente a él, tenía la oportunidad de que todo cambiase.
No tenía a nadie que me aconsejase, nadie a quien preguntar, nadie a quien mirar con ojitos de pena suplicando la respuesta acertada.
Él séguía con sus enormes ojos verdes clavados en mí.
Seguía esperando mi respuesta. No me estaba presionando pero yo sabía que tenía que darle ya esa contestación.
Las manos me temblaban, me acerqué más a él y cogí una de las suyas.
Me armé de valor para contestarle.
-"De fresa, el helado lo quiero de fresa".
Muchas mejores historias empezando como ésta en
20 März Era verano, hacía calor, y acababa de enamorarse.Era verano, hacía calor y acababa de enamorarse...
Había sido un invierno muy, muy duro. Después del invierno la primavera tampoco había conseguido sacarla de su letargo, y ahora, de pronto, todo volvía a brillar en su horizonte.
Él le había dicho que no era feliz. Que ya no tenía ilusión por regresar a casa por las noches.
Pero que se había creído él, ¿que ella sí era feliz así? ¿que era feliz estando todo el día sola, encargándose de la casa y limpiando sus mierdas? Ella sólo aguantaba por sus familias, no se merecían una decepción por su separación. Creían en ellos.
Ella vió el cielo abierto con sus palabras. No había tenido la fuerza suficiente para dar el primer paso, se arrepentía de ello, pero recogía el guante que él le tendía.
No tardó en hacer sus maletas, era poco el equipaje que llevaba, no había acumulado mucho en sus años de convivencia, lo más importante eran los recuerdos y esos no ocupan espacio.
Sabía que a pesar de todo le echaría de menos, ella le quería y sabía que él también la quería, pero no podían vivir juntos. Esa convivencia había acabado por destruir su complicidad y no iban a dejar que también destruyese su amistad.
Ésta, intentarían conservarla para siempre.
Se abrazaron, lloraron y se despidieron con el beso más dulce que ella creía recordar.
Y pasó ese duro invierno, y esa primavera de habitación a una nueva situación, a una nueva realidad.
De pronto apareció él, lo descubrió una calurosa noche de verano. Lo siguió con la mirada, él también la miró y le sonrió.
Era verano, hacía calor y acababa de enamorarse.
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17 März Nubes de melancolíaHoy está nublado. Hace un día triste. El sol no ha tenido la suficiente fuerza para abrirse paso entre las plomizas nubes que amenazan con descargar sobre nuestras cabezas.
Hoy mi corazón también está triste.
Echa de menos a muchas personas que han formado parte de mi vida, y que no sé por qué se me han venido hoy a la cabeza.
Personas que en su momento no valoré lo suficiente, nos suele pasar con las cosas que tenemos muy próximas, o personas que la vida puso en mi camino en un momento dado y que esa misma vida hizo que nos separásemos conforme fue pasando el tiempo.
Hoy mi corazón está triste.
La melancolía inunda hoy mi espíritu y mi alma. Hoy necesitaría a esa personita que me abrazase, me hiciese mimos, me quisiese en definitiva.
Hoy necesito ese cariño que los amigos no te pueden dar.
Necesito la complicidad de compartir una sonrisa, un beso, una mirada, un te quiero.
Hoy me siento débil y vulnerable.
Espero con ansiedad que el sol vuelva a brillar y aleje de mí esta sensación que no me gusta sentir.
Necesito sentirme fuerte, aunque a veces sea sólo apariencia.
15 März Difícil historia para esta semana...La frase de esta semana propuesta para nuestras historias se me va a hacer un poquito complicada de hacer.
"Era verano, hacía calor, y acababa de enamorarse..."
Aún no tengo ni idea de cómo enfrentarme a un papel en blanco con este comienzo de frase.
Me trae muchos recuerdos personales, algunos son buenísimos pero otros en cambio no son tan buenos.
¿Y si en vez de enamorarte se rompe la relación? ¿Y si en vez de notar el calor que hace sólo sientes frío en tu interior?
Reconozco que no me va a ser nada fácil este comienzo, no sé si me saldrá una historia de amor, una historia de desamor o simplemente una historia.
Cuando el lunes la publique, sabréis cómo me he enfrentado a ella, cómo he dejado que salgan muchas cosas de las que tengo dentro.... y si llega el lunes y no he publicado nada, es porque aún tengo recientes muchas cosas y no me he visto con ganas de escribir.
13 März Recuperé la consciencia con un terrible dolor de cabeza (CuentaCuentos)Recuperé la consciencia con un terrible dolor de cabeza.
Cuando por fín conseguí abrir los ojos todavía no era capaz de recordar nada de lo que había sucedido.
No era capaz de recordar siquiera dónde me encontraba.
En ese mismo instante su cara apareció frente a mí.
-¿Cómo te encuentras?
-Bien, supongo - contesté apenas sin pestañear. Me sentía confusa, mareada y apenas podía moverme.
Esa mirada tan clara como el agua estaba fijada en mí y no sabía por qué.
Intenté esforzarme en recordar lo que había ocurrido y sólo cruzaban por mi mente imágenes oscuras y destellos de luz.
Me fue difícil incorporarme para mira a mi alrededor y comprobar que me encontraba en una habitación de hospital. Era amplia y estaba yo sola, bueno, y esa mirada que no dejaba de seguir todos mis movimientos.
-No deberías todavía intentar moverte, has sufrido un cuadro de hipotermia y aún estás muy débil.
Su voz era dulce. Igual de dulce que sus ojos. Me cogió de las manos y en ese momento sentí como mi cuerpo se encogía, se hacía pequeñito, como una niña pequeña a la que regañan por comerse el caramelo que le había prohibido.
-¿Qué te habrá podido ocurrir para llevarte a hacer lo que has hecho? - No esperaba ninguna respuesta mía, eso lo sabía.
Yo intentaba recordar el más mínimo detalle de aquello que hubiese hecho, pero mi cabeza se negaba a darme cualquier tipo de pista que aclarase mi situación.
-Te dejo descansar un rato y después volveré a verte.
Soltó con delicadeza mis manos y las dejó sobre las sábanas blancas.
Una de ellas aún conservaba signos evidentes de esa hipotermia de la que me había hablado.
La otra, la derecha, mostraba un flamante anillo de oro en el dedo anular.
Un clic saltó en mi cabeza y los recuerdos se abalanzaron en tropel, con el fín de configurar la historia que explicase qué hacía yo en aquella cama de hospital.
" Y pensar que la vida te puede cambiar en un segundo. Yo no lo pensé cuando recibí aquella llamada.
Me quedé con el teléfono en la mano, sin articular palabra, sin pensar, o tal vez pensando tan deprisa que no daba crédito a lo que me acababan de decir.
Colgué y todos los que había a mi alrededor me miraron. No se atrevían a preguntar. Abandoné la habitación y salí de la casa.
Cogí el coche y arranqué. A dónde ir. No lo sabía. Las ideas se agolpaban en mi cabeza intentando pisarse unas a otras. Las lágrimas querían brotar de mis asombrados ojos verdes pero no se atrevían. Permanecían en el borde de los párpados, se asomaban con miedo, tal vez más miedo del que tenía yo en ese momento.
El coche atravesó el camino que separaba la casa de la carretera principal y accedí a ella sin parar en la señal. El frenazo de un coche me hizo reaccionar y darme cuenta de que conducía sin pensar.
De pronto ví sus enormes ojos azules que me guiaban . Aparecieron de pronto, salieron de la oscuridad, estaban camuflados en ella, por eso no los había visto antes. La luz que manaba de ellos era clara, disipaba mis dudas y alumbraba el largo camino que tenía que recorrer.
Algunas veces pensaba que si desapareciesen, la negrura lo envolvería todo.
Pero no podía pararme a pensar en ello. Estaban ahí para facilitarme el camino y no lo iba a desaprovechar.
La carretera se estrechaba a veces tanto que temía salirme de ella y caer por el acantilado.
Llevaba las ventanillas bajadas y podía oir el sonido del mar allá abajo. Oía el romper de las olas. El azote del viento.
El frío recorría mi cuerpo. Al mismo tiempo el sudor resbalaba por mi espalda. ¡Qué sensación más contradictoria!
Por fín la carretera empezaba a ensancharse, después de tantos kilómetros a solas empecé a ver las luces de otros coches. Empecé a ver las luces de la ciudad.
Cuando me dí cuenta la luz de sus ojos azules había desaparecido. La había perdido por el camino. Apenas me había dado cuenta de todo lo que me había acompañado.
Ahora las potentes luces de esa ciudad me iluminaban todo.
Las lágrimas habían desaparecido del borde de mis ojos. No sé si se habían llegado a derramar o habían optado por abandonarme sin hacerlo.
Desaparecieron los escalofríos. Ahora entraba una suave brisa por las ventanas
A lo lejos las suaves olas se extendían sobre la arena.
Bajé del coche y me acerqué a pasear por la orilla. La luna se miraba en el mar y su reflejo me hizo parar. Lentamente me despojé de mis ropas. Las dejé caer a mis pies y fuí poco a poco sumergiéndome en ese mar que tanto me había dado.
Ese mar que se había convertido en parte indivisible de mi vida.
Ese mar que me había dado un futuro ahora me lo arrebataba.
No comprendía nada.... "
La puerta de la habitación se abrió y él volvió a aparecer.
Secó las lágrimas que rodaban por mis mejillas y comprendió que no era el momento de hablar.
En sus ojos azules ví que pensaba : " ¡Qué dolor tan profundo escondes esos tristes ojos verdes!".
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