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El viaje a nunca jamás

02 Juli

"La mirada que le devolvió el espejo..."

"La mirada que le devolvió el espejo no era la suya."
 
Su mirada de los últimos años era una mirada triste.
 
Triste como cuando amanece un día de invierno de esos nublados, con luces y sombras cruzando un cielo que lucha por abrirse camino entre brumas color hojalata.
 
Triste como un cachorro abandonado en el arcén de una carretera una calurosa mañana de verano. Esas mañanas en que las carreteras secundarias se convierten en las protagonistas de un éxodo frenético de vehículos en busca de lugares lejanos apenas a unos kilómetros de su origen. Lugares donde la presencia de ese cachorro es imposible o, siendo posible, no es apetecible.
 
Triste como un piso abandonado después de haber servido de hogar durante tantos años a alguien. Cuando empieza a acumularse el polvo en los pocos enseres que han quedado dispuestos arbitrariamente sobre suelos y paredes, sin viso de que nadie venga a rescatarlos de allí.
 
Esa había sido su mirada hasta que una mañana él apareció en su vida. Llegó haciendo toc-toc en su corazón y allí se acomodó en un rinconcito. A partir de ese momento su rinconcito para siempre.
 
Su mirada ahora era distinta. La tristeza había huído al país de nunca jamás y ella lucharía con su espada de madera -la que oski le había tendido un tiempo atrás saliendo de un sueño pirata-, para lograr que la felicidad fuese el único reflejo de su mirada en el espejo.
 
Ahora su mirada era una mirada feliz.
 
Feliz como cuando amanece un día de verano de esos que se adivinan calurosos, con luz a rabiar entrando por las rendijas de la entornada ventana provocando que te despereces con una sonrisa en los labios.
 
Feliz como un cachorro recién salido del centro de acogida, cuando la niña lo abraza y lo acaricia , dejándose lamer la cara e imaginando el fantástico verano que tienen por delante. El primer verano de toda una vida juntos.
 
Feliz como un piso recién estrenado. Con ese olor a pintura que impregna todas las paredes de la casa y esas cajas amontonadas esperando impacientes que alguien coloque en su sitio, poco a poco, sin prisas, sabiendo siempre elegir su lugar adecuado.
 
La mirada de él apareció reflejada en el espejo tras ella, formando un todo que hasta ese momento había estado incompleto.
 
-¿Qué haces?
-Mirarme.
-¿Y qué ves?
-A tí.
 
 
 
20 Juni

"La habitación del deseo....."

   La habitación del deseo era pequeña y oscura. Sobre sus paredes se adivinaban momentos vividos, apasionados para unos, trágicos para otras. Se podían llegar a escuchar gemidos furiosos y violentos, encendidos... pero si prestabas atención, sólo un poquito de atención, había subyacentes muchos lamentos, muchos lloros acallados, muchos susurros pidiendo salir de allí.
 
   Irina era una niña feliz, corría al salir de la escuela a abrazarse a su madre que la esperaba en casa. Juntas paseaban hasta la fábrica donde su padre trabajaba de operario, y allí, en un pequeño parque pasaban la tarde hasta que el pito de salida anunciaba que su padre había terminado su jornada un día más. Era una fábrica del Estado. Montaban fusiles de asalto que vendían a pobres países en guerra, aunque Irina no era consciente de todo eso.
 
   Aquella tarde no era una tarde más. Ningún trabajador salía por la puerta donde tenía fijados sus ojos. Miró a su madre extrañada y ésta no le supo mirar.
Cuando por fín empezaron a aparecer los hombres con sus monos de trabajo en la mano, supieron que algo iba mal.
 
   La fábrica cerraba. Despido general. Ni una explicación de más ni una explicación de menos. Ellos no eran nadie y no tenían derecho a nada.
 
   Esa noche vió llorar a su padre por primera vez. Sus ojos grises se habían vuelto negros porque reflejaban la amargura y el tormento que almacenaba dentro, miraba a su hija desconsolado, la besaba, la abrazaba.... que sería ahora de ella.
 
   Cuando Irina entró por primera vez a esa habitación los calcetines aún le resbalaban por sus pantorrillas. Pero el tiempo fue pasando y los ingenuos calcetines dejaron paso a unas finas y delicadas medias y terminaron convirtiéndose en un sexy y provocador liguero.
 
   Nunca fue dueña de nada. Ni de los míseros calcetines. Había entrado pagando una deuda de su padre . No sabía ni de cuanto ni a quien.
 
   Entrar había sido fácil, lo difícil y aveces imposible era conseguir salir.
 
13 Juni

"El gatito correteó juguetón entre sus piernas"

El gatito correteó juguetón entre sus piernas. Ella miraba a través del ventanal, como todas las tardes, pero ésta era diferente. "Venga Charlie, ahora no, después jugaremos". El la miraba con sus ojitos pequeños e inquietos, tan llenos de vida que escapaba por ellos, pero sabía que no era un buen momento.
 
Ella se alejó por el pasillo con la cabeza agachada, le pesaban las piernas, pero era mayor el peso que empezaba a sentir en el corazón.
 
La radio seguía con su letanía del boletín de noticias, pero la que le había hecho estar pendiente de ella hacía unas horas que había sido emitida: "naufragio de un pesquero a 30 millas de la costa. No hay más datos  en este momento".
 
Había sido frente a ella, frente a su costa, pero no sabía nada más.
 
Volvió por el pasillo con la foto de él en la mano y se apoyó nuevamente sobre el ventanal.
 
Recordaba sus manos, su sonrisa, sus ojos tremendamente azules -con esos ojos sólo podía haber sido marinero-, su torso moreno y desnudo reparando las redes sentado en la puerta.
 
Recordaba el día que lo conoció, él no le hizo mucho caso, más bien ninguno, recordaba que se sintió infinitamente invisible, pero se prometió que aquello cambiaría. Empezó a pasar por su puerta todas las tardes a esa misma hora, la hora en que él reparaba las redes de su embarcación. Sin ningún pudor empezó a sentarse enfrente, simplemente lo miraba y dejaba pasar el tiempo, hasta que una tarde después de un rato, se levantó y le habló.
 
-"Yo podría ayudarte si tú quisieras"
-"¿Sabrías hacerlo?- preguntó él sorprendido.
-"Debería - contestó ella - si no he estado perdiendo muchas tardes sentada frente a tí.
 
A él le hizo gracia la contestación y la invitó a sentarse junto a él. Empezaron juntos a terminar el trabajo. Él la miraba con ternura, apenas era una niña, y se sintió de repente un viejo junto a ella, de pronto los años ha habían caído sin darse cuenta pero al mismo tiempo sintió algo que nunca antes había sentido.
 
Aquella tarde fue la primera del resto de sus vidas, nunca habían vuelto a separarse.
 
Pero hoy ella notaba en su corazón una sensación rara, una angustia que crecía a cada minuto.
 
No dejaba de mirar al horizonte, a ese mar que tanto le había dado, y se negaba a pensar que pudiera arrebatarle algo y mucho menos lo que más quería.
 
Estaba tan absorta en sus pensamientos, en sus recuerdos, en sus miedos, que no vío cómo Charlie corrió a lo largo del pasillo.
 
Notó un beso dulce en su nuca y en ese momento una lágrima rodó por su mejilla.
03 Mai

"El título de aquel libro...."

   CUENTACUENTOS..... A partir de la frase: " El título de aquel libro llamó poderosamene mi atención"
 
El título de aquel libro llamó poderosamente mi atención pero más poderosa fue la fuerza que me hizo arrebatárselo de las manos.
 
-Disculpa, podías haber sido más amable pidiéndomelo y yo más feliz cediéndotelo.- sus ojos se clavaron en mí.
 
Me sonrojé, qué estupidez había hecho, yo no era así.
 
Miré sus ojos y apenas acerté a disculparme. Extendí los brazos con el libro en las manos para que volviese a cogerlo pero no lo quiso. Se rió de mí.
 
Agaché la cabeza dándome la vuelta intentando ocultar toda la verguenza que reflejaba mi rostro
y noté cómo me tocaba el hombro.
 
-¿Te apetece tomar un café mientras hablamos del libro?.- su mirada trasparente me cautivó.
-Me encantaría.- respondí.
 
Pasé por caja para abonar el importe del libro y me aferré fuertemente a la bolsa cuyo contenido me había puesto en aquella situación.
 
Salimos a la calle, ya era noche cerrada y la lluvia me obligó a abrochar la chaqueta que llevaba puesta. Nunca llevaba paraguas, por eso pillaba los resfriados al vuelo. Me parecío oir la voz de mi madre antes de salir de casa:" va a llover", pero en eso momento no podía perder el tiempo en buscar el dichoso paraguas, ahora me arrepiento de no haberlo hecho.
 
Corrimos hasta el bar de la esquina y allí nos sentamos en una pequeña mesa apartada de la barra. Un camarero enfadado, con cara de pocos amigos, nos tomó nota.
 
-Un café solo para mí.-pidió él.
-Que sean dos.- contesté yo.
 
Mientras el camarero se alejaba de la mesa él clavó sus ojos en mí.
 
-Me llamo Ismael .- susurró.
 
A mí me hizo gracia y a su vez susurré: -Encantada Ismael, yo soy María.
 
Me contó historias de sus viajes por el mundo, era relaciones públicas de una importante empresa de cosméticos. Todos los meses se embarcaba en un viaje con destino distinto: China, Japón, Argentina, ... Tenía infinidad de anécdotas por contar y yo era un público muy agradecido.
 
Intercalaba sus historias haciéndome preguntas sobre mí.
 
Yo no había viajado tanto como él, intentaba aparentar que sí dándole muchos detalles de todos los sitios que había recorrido pero ni por asomo me acercaba a él, era todavía una becaria en una editorial pequeña y ni mi trabajo lo requería ni mi sueldo me permitía viajar todo lo que hubiese deseado.
 
Pasamos toda la tarde sentados en aquella pequeña mesa, entre historias, confidencias personales, risas,..... y llegó la hora de la despedida.
 
Salimos a la fría noche satisfechos de la tarde vivida y nos miramos a los ojos.
 
-El mes que viene volveré a esa tienda y cogeré un libro entre mis manos.- dijo sonriendo.
 
-El mes que viene volveré a esa tienda a arrebatártelo de ellas.- dije sonriendo.
 
Nos separamos, cogimos direcciones distintas y desaparecimos en la noche, pero algo tenía claro, "otro libro nos volvería a unir".
24 April

Como todo lo importante, ocurriste de repente.

"Como todo lo importante, ocurriste de repente".
Nos esforzamos tanto en conseguir cosas que no nos hacen realmente felices que cuando lo verdaderamente importante se cruza en nuestro camino no lo vemos llegar.
 
Eso ocurrió contigo. Llegaste de puntillas, apenas sin hacer ruido, simplemente me hiciste sonreir y ahí te quedaste.
 
Ya había pasado mi invierno, se había descongelado mi corazón, mi alma volvía a abrirse y mis manos volvían a sentir después del frío acumulado en ellas.
 
Volvía a reir por las calles, a mezclarme con la gente que me hablaba, con esa gente que se dirigía a mí sin saber de mí, sin esperar nada de mí...
Ya no era la sombra de mí misma, ya no me escondía de las luces, quería formar parte de ellas.
Dejé de vagar sin rumbo por las aceras de esta triste ciudad, de esta oprimente ciudad que me había axfisiado durante tanto tiempo, pero que ahora descubría que no era ella el motivo de mis males, era yo misma.
 
Retomé la costumbre de hablar.
 
Había estado tanto tiempo en silencio que me daba miedo no saber expresar lo que volvía a sentir.
 
Él me tendió su mano, agarró la mía muy fuerte y me dió miedo equivocarme. Entonces escapé de nuevo. Mi débil corazón no soportaría otro fracaso.  
Pero en ese momento comprendí que no podía estar huyendo siempre. Necesitaba tenerlo a mi lado, tal vez fuese él la parte que me faltaba a mí. Y regresé.
 
Allí estaba esperándome. Él no había huído. Creía en mí.
 
Y después de tanto tiempo sola volví a compartir mis ilusiones, a compartir los amaneceres y los atardeceres, los buenos y los malos momentos... él recogió las lágrimas que aveces brotaban de mis ojos y besó mis labios  parando el temblor que se apoderaba de ellos cuando dudaba.
 
Me das la paz que busqué en otros sitios. Me calmas el ansia que me invade por las noches y cuando miro tus ojos me veo reflejada en ellos .
 
La certeza sobre algo pocas veces la tenemos pero mientras utilice tu pecho para poder respirar seguiré amándote y dándote mi vida.
 
Esa vida que ya no es mía. Pertenece a los dos.
 
 
 
10 Oktober

Era de noche, y sin embargo llovía...

"Era de noche, y sin embargo llovía".
 
Los gatos empezaban a hacerse dueños de las oscuras calles mientras la gente corría a guarecerse bajo los soportales de la plaza.
 
Ella caminaba lentamente, no le importaba mojarse, le gustaba sentir la lluvia deslizarse por su cara, por sus brazos, notar como resbalaba por sus manos.
 
Era una lluvia intensa pero no le molestaba.
 
Las personas con las que se cruzaba la miraban extrañada.
-"¡Pobre niña!.
-"¡Qué triste parece".
 
¡¡Quiénes eran ellos para juzgarla!!
¡¡Quiénes eran ellos para robarle ese momento!!
 
Él le había abierto su alma. Se había entregado a ella como nunca nadie lo había hecho y era la mujer más feliz del mundo.
 
¡¡Qué sabían ellos!!
 
Era de noche, y sin embargo llovía, pero en su corazón el sol brillaba con más fuerza que nunca.
02 Oktober

Hacía frío aquella mañana...

"Hacía frío aquella mañana cuando consiguió abrir sus ojos".
 
Se había pasado toda la noche dándole vueltas a su cabecita loca.
¿Qué le estaba pasando? A ella, que siempre había tenído todo tan claro, que nunca había dudado sobre lo que debía hacer y no hacer, que era la primera en dar consejos cuando alguien le pedía su opinión.
 
Se levantó, se metió en la ducha y dejó que el agua caliente resbalara por su cara. Necesitaba tanto sentir ahora esa sensación de calor. No es que hiciera frío en la habitación, tenía frío en el corazón.
 
Se secó con tranquilidad, despacio, pensando en lo que iba a hacer.....  pero era la primera vez que no sabía que era lo que tenía que hacer.
 
Salió a la calle, sus pasos la llevaban donde siempre, era el camino de todas las decisiones importantes, era la bajada a la playa, esa playa que tanto la había visto reir y tanto también la había visto llorar.
 
Eso no era malo, la vida estaba llena de momentos dulces y momentos amargos. Se trataba de intentar que siempre hubiese una correspondencia entre bueno y malo. No existe la felicidad absoluta ni la desgracia absoluta. Tenemos que aprender de lo malo que nos ocurre para intentar que lo bueno sea cada vez mejor. Ella lo tenía claro y por eso era feliz en su vida.
 
Pero ahora dudaba. No sabía dónde estaba la felicidad.
 
La confianza se había alejado de ella y temía dar un paso en falso. Aferrarse a la novedad o volver al pasado ese era el pensamiento que la había atormentado toda la noche.
 
Teo era su gran amor. Su alma gemela. Con él había compartido tanto.
Bueno y malo, pero siempre habían estado juntos haciendo frente a todo y a todos.
 
Iñigo era la tabla salvadora de su época mala. La había escuchado, la había entendido, la había abrazado cuando tanto lo necesitaba. La había querido.
 
Muchas veces se esforzaba en convencerse de que debía seguir con Teo. Si siempre había conseguido solucionarlo todo porqué ahora no le iban a lograr. Pero tampoco quería que su vida fuese siempre así, un tira y afloja de problemas-soluciones, una montaña rusa de alegrías y penas. Era demasiado desgaste emocional.
 
Iñigo la amaba pero no la conocía del todo. A veces pensaba que tampoco se esforzaba demasiado en hacerlo.
Vivía su relación al día, hoy cuenta para los dos, pero tal vez mañana pasase algo.... una frase, un gesto,... algo que le hiciese sospechar de su lealtad y entonces desaparecía. Se esforzaba demasiado en luchar por sus cosas pero no se preocupaba demasiado de lo que ella sentía. Pero ella lo quería así.
 
Se sentó en la arena fría. El sol apenas despuntaba en el horizonte pero se vislumbraba un gran día.
 
Si Teo la quería e Iñigo la amaba por qué renunciar a uno de los dos.
Por qué no quedarse con lo mejor de cada uno.
 
No pretendía engañar a ninguno de los dos. Sabía perfectamente que se engañaba a ella misma. Eso no podía durar demasiado, pero a pesar de todo eligió esa opción.
 
Sabía que de una forma u otra iba a sufrir así que decidió disfrutar mientras durara.
 
Se despojó de su camiseta y su pantalón corto. Clavó las chanclas en la arena y se dió el primer baño del verano.
 
Tenía un gran verano por delante.
 
21 September

¿Recuerdas cuando mirábamos las estrellas?

 "¿Recuerdas cuando mirábamos las estrellas?"
 
Las noches se nos hacían eternas, hacíamos que la luna esperase hasta ver salir el sol, no se llevaban demasiado bien pero ese era nuestro deseo y ambos nos lo ofrecían.
 
Los ojos nos brillaban, sobre todo los tuyos, no sabíamos si de emoción, de alegría, de impotencia, de rabia......
Deseábamos tantas cosas en esos momentos, era nuestra única vía de escape.
 
La arena estaba fría, nuestros cuerpos temblaban y la espalda llegaba a dolernos por aguantar tanto tiempo en aquella posición, pero no importaba, sacábamos nuestra lista de deseos y nos alternábamos uno al otro proclamando en voz alta nuestras mayores aspiraciones.
 
-"Quiero ser mayor"- ese siempre era tu deseo principal, el primero.
 
-"Quiero que me hagan caso"- ese era siempre mi primer deseo.
 
Nuestra lista era interminable:
 
-"Quiero ser rico"
-"Quiero ganar mucho dinero"
-"Quiero tener un gran coche"
-"Quiero estar siempre de viaje"
-"No quiero que me manden"
-"No quiero que me obliguen a hacer cosas que no quiero hacer"
-"Quiero ser siempre feliz"
 
Todos estos deseos siempre llevaban delante la coletilla: "Cuando sea mayor..."
 
Aquellos años pasaron y seguimos rumbos distintos. Nuestras vidas se separaron y nos enfrentamos con madurez a las pruebas que la vida nos fue poniendo por delante.
 
Crecimos, estudiamos, viajamos, ganamos dinero, nos convertimos en los dueños de nuestras propias vidas,.....
 
De vez en cuando nos juntábamos y recordábamos todas aquellas madrugadas tumbados en la playa, esa playa que nos veía todas las noches cogernos de la mano, darnos un tierno beso, tumbarnos en la arena y empezar a desear.
 
Esa playa que fue parte principal de nuestro escenario.
Esa playa que fue testigo mudo de nuestras noches de deseos lanzados a las estrellas.
 
Los años pasaron y se cumplieron casi todos.
 
Pero una noche de recuerdos nos miramos a los ojos y nos dimos cuenta de que nos había faltado por conseguir lo más importante de nuestras listas.
 
Nos faltaba la felicidad, esa felicidad que después de tantos años seguíamos empeñados en buscar y que sin darnos cuenta la habíamos tenido siempre junto a nosotros.
 
La felicidad era estar el uno junto al otro.
 
Soñando, deseando, riendo y llorando.... pero siempre el uno junto al otro.
 
15 September

...SENSACIONES...

Desde la ventana de mi oficina veo el cielo.
Hoy está rojizo, ha llovido mientras llegaba a trabajar y el viento sopla frío.
Los últimos días de verano nos recuerdan que le persigue el otoño, rápido y sin darle tregua.
Hoy me he despertado a tu lado y no ha sido como otras veces, no teníamos prisa por levantarnos a pesar de que yo tenía que venir a trabajar.
Me has besado dulce, me has preparado el desayuno, me has visto ducharme y arreglarme, ahí quieto, sentado en el borde de la cama, sonriendo.
Anoche te presentaste tarde, ya ni te esperaba y me dijiste que querías quedarte conmigo, que te sentías solo y me echabas de menos.
Te abracé, te besé y nos dormimos.
Hoy me he despertado a tu lado y no ha sido como otras veces.
25 August

Y a pesar de todo sigues sin creerme

Y A PESAR DE TODO SIGUES SIN CREERME.... no me lo has dicho pero lo leo en tus ojos, lo siento en tus manos y me lo gritan tus besos.
Siempre me has reprochado que no te contaba las cosas, que me encerraba en mí misma, que veía mi mundo desvanecerse y no hacía nada por cambiarlo.
Una vez lo intenté, aparté de mi vida todo aquello que me hacía daño, todo aquello que me axfisiaba y amenazaba con destruirme por dentro.
Me lié la manta a la cabeza, dejé de pensar en lo que querían los demás, dejé de hacer lo que esperaban de mí, dejé de vivir la vida que me habían construído a medida.... y escapé.
Corrí, corrí mucho y sin pensar.
Miento, sí que pensaba, pero sólo pensaba en escapar, en alejarme lo más posible de todo y de todos.
No me sirvió de mucho; más bien no me sirvió de nada. Lo único que conseguí fue cansarme.
Escapar no era la solución, era sólo un paso más en falso.
Tenía que enfrentarme cara a cara con mis miedos, esa era la verdadera solución.
Lo hice.
Pensé que no tendría fuerzas, había malgastado tantas en cosas absurdas....
Y apareciste tú.
Me colgué de tu cuello para no hundirme.
Me aferré a tus brazos para no caer.
Salí del pozo y conseguí volver a flote.
Y ahora.... ahora sigues con los reproches.
Ahora eres tú el que pretende que vuelva a caer.
No estoy dispuesta a ello.
Fuí almacenando todas mis fuerzas en un saquito pues sabía que me volverían a hacer falta.
Te dejo.
Desaparecerás de mi vida.
Sólo me faltaba un empujón y él me lo ha dado.
No me ha pedido nada a cambio, sólo quiere que yo fuese feliz.
No me ha ofrecido nada a cambio, sólo su amistad.
Entonces he comprendido el verdadero sentido de la amistad.
Es ofrecer sin pedir.
Es estar sin esperar.
Es escuchar sin juzgar.
Ya he recogido mis cosas. He empaquetado los recuerdos,.... "y a pesar de todo sigues sin creerme".
 
 
 
Se lo dedico a la persona que estuvo a mi lado cuando las fuerzas intentaban abandonarme. Él supo hacerme ver que la vida continuaba y yo era lo más importante de ella. Que no pensase en los demás, que fuese un poco más egoísta y pensase más en mí.
Gracias por estar ahí en esos momentos. Va para tí.
 

María José

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